martes, 30 de marzo de 2010

Cinema Paradiso

"Cinema Paradiso" es probablemente una de las películas más emocionantes que he visto nunca. Según llevo comprobado en general es una película muy emocionante especialmente para las personas que aman el cine. Aquí os dejo dos fragmentos de la película de especial signficado para mí. Sí, ya sé, ya sé... a vosotros qué os va a importar lo que tenga especial significado para mí. Pero, ¿qué queréis? es mi blog, y pongo lo que me da la gana. Supongo que mi estado de ánimo de hoy me pide volver a "Cinema"... Que sí, que sí... que mi estado de ánimo no importa a nadie. Que me vaya a aburrir a las cabras, de acuerdo... ¿Me queréis dejar tranquilo? En vez de tanta objeción poneos a ver la escena, que es muy bonita, y os lo vais a pasar muy bien. Leches, qué gente.


Si esta historia de la princesa y el soldado es significativa para mí -aunque a vosotros os traiga al pairo- es porque alentó en más de una ocasión mi conocida estupidez -conocida por los que me conocen, claro-. Una vez incluso intenté emularla de cierta forma, en una especie de cruzada romántica por el corazón de una mujer que me fascinaba de manera sobrenatural y no paré hasta que ella me hizo ver que aquello no llevaba a ninguna parte de la manera más ingeniosa: ordenándome que desapareciera.
Claro, aquello me pasó porque yo en aquella época aún no entendía cuál era la causa de que el soldado se hubiera marchado la noche noventa y nueve. Pero cuando algún tiempo después lo comprendí, cuando finalmente la vida me lo enseñó, fue cuando decidí no volver a pelear por el cariño de una mujer.
Decisión que de momento todavía no ha importado a ninguna, pero bueno... Eh... Ejem... Ya dejemos este tema ¿no?

El otro momento, de entre los muchos que hay, que más me fascina de "Cinema Paradiso" es, por supuesto el final: uno de los más bonitos que he visto en una película. Finalmente lo único que queda del "Nuovo Cinema Paradiso" son trozos de besos. Son los besos de la censura, aquellos que se pretendía condenar al olvido, aquellos a los que se quería negar la existencia, lo único que sobrevive. Alfredo los ha guardado para siempre. Y son el último regalo que le hace a Totó.

Todavía ahora, cuando veo esta escena, se me pone la piel de gallina. Supongo que es por escenas como esta que me quiero dedicar al cine. Si en algún momento yo consiguiera a través de una pantalla poner en otro ser humano una emoción aunque fuera sólo parecida a la que Tornatore puso dentro de mí la primera vez que vi esta escena, entonces... tantas cosas habrían valido la pena...

En fin. No os aburro más.

Ah, sólo una cosa. Esta semana se escapó del mundo el abuelo Pérez, abuelo de un buen amigo. Le había cogido cariño a su imagen a base de verla. Por suerte su nieto le sacó tantas fotos que, como los besos de Alfredo, la guardó para siempre.

Descanse en paz.

martes, 23 de marzo de 2010

Can Mas Déu

Ayer llegué del festival "No sólo para cortos", a donde fui para recoger los premios de la Sonata. Todo bien, agradable como suele, con nervios en la recogida -por tener que decir unas palabras-, relajación en el picoteo de después... Y agradecimiento, claro, por los ánimos que estas cosas te dan no sólo ahora sino sobre todo cuando lleguen los momentos peores en los que pensaré que lo mejor que puedo hacer es dedicarme a la "contaduría pública", como decía un buen amigo.

Del viaje lo que más llamó mi atención fue la visita al Can Mas Déu. La organizadora del festival, Visi, nos llevó a comer allí. ¿Que qué es el Can Mas Déu? Pues es una casa del siglo XVII, grande rodeada por terrenos boscosos, en los límites de Barcelona. Allí vive el Peix, con el que compartimos comida, sobremesa y copas después de la cena. Junto a él, viven también otras 24 personas en la casa, todos okupas, que han hecho del lugar un sitio muy particular.
Cuando la policía los quiso echar, hace seis años, resistieron, y al final fueron los propios vecinos del barrio los que les dieron cobertura y apoyo -entre otras cosas, se pretendía impedir que el verde de los árboles de la zona se sustituyera por cemento para médicos ávidos de casas lujosas-. Los okupas sacaron el azadon, araron la tierra. Decidieron comer de lo que plantaban en sus huertos y beber del agua de la lluvia. Decidieron usar cosas que otros tiraban. Se acercaron al barrio. Les abrieron las puertas de su casa okupada con, entre otras cosas, una gran comida vegetariana para todo aquel que quisiera acudir -y acuden a veces hasta doscientos- cada domingo. Empezaron a realizar toda clase de actividades para los más jóvenes, como por ejemplo la construcción de bicicletas con pedazos de otras bicicletas, ya muertas -llegué a ver en una de las habitaciones una pared totalmente forrada de bicicletas-. Tenían una barbacoa de energía solar, una lavadora que funcionaba a pedaleos, construían en el exterior una caseta de paja -creo que sólo para ver cómo era eso de la paja como material de construcción-. Tenían salones acogedores, con libros y sillones, un montón de sillones colocados en círculo, preparados para recibir cualquier tipo de reunión, y hasta un piano -rescatado del olvido- que a veces hasta se tocaba.

En definitiva, parecían vivir en el borde mismo de la utopía... Y a mí me dio por preguntarme: Quién sabe cómo les irá en ese empeño, quién sabe las dificultades, los esfuerzos, los sinsabores o las angustias que se pueden ocultar tras esa apariencia de armonía, de paraíso perdido. Quién sabe qué miedos tienen, o a quiénes lloran. Quién sabe si no habrá alguno que no piense todo el tiempo en otra cosa más que en largarse... Quién sabe en definitiva, el precio que habrán pagado por perseguir su utopía. Y me respondí que fuera cual fuera seguramente habría valido la pena. Por haberse atrevido al menos a recorrer el camino.

Curioso sitio este Can Mas Déu. La casa de Dios.

Por cierto, entre las actividades que realizaban había una que se llamaba "Bricolaje sexual", que consistía en hacerse, señora, un vibrador propio con materiales reciclados.

lunes, 15 de marzo de 2010

Hojas de ruta

La semana pasada Mario me estuvo enseñando lo que tenía pensado para la web y, con suerte, para principios de Mayo estará lista, abriremos la tienda online y la empezaremos a mover a diestro y siniestro, a ver qué sucede.

Entre las cosas que hay pensadas está, aparte de la tienda online, el colgar en la web un nuevo corto -no tan complicado de producción como éste- que si todo sale bien grabaremos en la segunda mitad del año. La idea es que la gente se lo pueda descargar desde fabeyverno.com por una cantidad de 0,99 €, y evidentemente la recaudación iría a financiar directamente "Fabe y Verno"... No sé... Ideas y más ideas, a ver si alguna funciona.

El caso es que para el nuevo corto -en el que uno de los personajes es Steven Spielberg a la edad de cuarenta años- tuve otra reunión la semana pasada. Esta vez con David Ávila, mi director de fotografía en El Gigante de Oromin y, si todo sale bien, también de esta nueva historia que llevará por título "Una cierta declaración de amor extravagante". En este momento de la producción estamos buscando a los actores y presupuestando, y a partir de ahora también usaré este espacio para iros informando de como va.

Más noticias. Mi anterior corto, "Sonata para un dueto" , ha sido premiado por partida doble en el festival "Sólo para cortos" de Barcelona: a la mejor ópera prima y a la mejor interpretación, del gran Manuel Manquiña. La ceremonia de premios es esta semana y, si es posible, seguramente haré acto de presencia allí. Los festivales de cortos son siempre lugares agradables en los que pasar el rato y espero poder estar.

Y de momento estas son las novedades de este frío mes de Marzo. Seguiremos informando...

miércoles, 3 de marzo de 2010

De cañas en el Pepe Botella

Este martes me reuní con el gran Mario Avellaneda para ver cómo podemos mejorar varios aspectos de la web, tanto a nivel estético como en cuanto a la estrategia de comunicación.
El rato fue productivo y muy agradable, y Mario me mostró algunas maneras de difundir el proyecto por la red de forma más eficiente de la que yo lo he conseguido hacer hasta ahora. Llegamos a la conclusión de que es mejor aplazar la apertura de la tienda online hasta tener una imagen unitaria para todo el conjunto (web, blog, y productos). Él va a ser el encargado de darle ese "look" y del marketing del proyecto. Y yo, que a estos temas le pongo más voluntad que destreza, me he sentido muy aliviado. Al fin y al cabo las manos de Mario siempre se han mostrado más que competentes en las múltiples tareas que le he visto realizar desde que le conocí hace seis años en la TAI.
Por suerte no sólo hubo tiempo para hablar de fabes, vernos, webs y modelos alternativos de financiaciones... sino que también pudimos conversar entre cañas de "Lost", de "Hermanos de Sangre", de "The road", de "Léolo", de "Avatar"... En fin. De películas, que es de lo que supongo que están condenados a hablar dos antiguos compañeros de la escuela de cine cada vez que se encuentran.

Que buen rato pasé.

La semana que viene seguiremos informando. Y aquí os dejo el blog de Mario, para el que lo quiera conocer un poco más.