Si esta historia de la princesa y el soldado es significativa para mí -aunque a vosotros os traiga al pairo- es porque alentó en más de una ocasión mi conocida estupidez -conocida por los que me conocen, claro-. Una vez incluso intenté emularla de cierta forma, en una especie de cruzada romántica por el corazón de una mujer que me fascinaba de manera sobrenatural y no paré hasta que ella me hizo ver que aquello no llevaba a ninguna parte de la manera más ingeniosa: ordenándome que desapareciera.
Claro, aquello me pasó porque yo en aquella época aún no entendía cuál era la causa de que el soldado se hubiera marchado la noche noventa y nueve. Pero cuando algún tiempo después lo comprendí, cuando finalmente la vida me lo enseñó, fue cuando decidí no volver a pelear por el cariño de una mujer.
Decisión que de momento todavía no ha importado a ninguna, pero bueno... Eh... Ejem... Ya dejemos este tema ¿no?
El otro momento, de entre los muchos que hay, que más me fascina de "Cinema Paradiso" es, por supuesto el final: uno de los más bonitos que he visto en una película. Finalmente lo único que queda del "Nuovo Cinema Paradiso" son trozos de besos. Son los besos de la censura, aquellos que se pretendía condenar al olvido, aquellos a los que se quería negar la existencia, lo único que sobrevive. Alfredo los ha guardado para siempre. Y son el último regalo que le hace a Totó.
Todavía ahora, cuando veo esta escena, se me pone la piel de gallina. Supongo que es por escenas como esta que me quiero dedicar al cine. Si en algún momento yo consiguiera a través de una pantalla poner en otro ser humano una emoción aunque fuera sólo parecida a la que Tornatore puso dentro de mí la primera vez que vi esta escena, entonces... tantas cosas habrían valido la pena...
En fin. No os aburro más.
Ah, sólo una cosa. Esta semana se escapó del mundo el abuelo Pérez, abuelo de un buen amigo. Le había cogido cariño a su imagen a base de verla. Por suerte su nieto le sacó tantas fotos que, como los besos de Alfredo, la guardó para siempre.
Descanse en paz.
:) Gracias Javi!
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